Actos Lingüísticos: Prometer


Durante este bloque de gestión de compromisos hemos visto que la coordinación de acciones se generan a través de pedidos, ofertas y promesas y nuestra acción en la vida diaria se basa por lo general en los actos de pedir, ofrecer, hacer promesas y cumplir promesas.

Y una herramienta fundamental es el uso del lenguaje no sólo para describir una realidad, sino también por lo que podemos generar una nueva realidad, ya que cada vez que hablamos, podemos reafirmar o modificar la realidad en la cual nos encontramos.

En los últimos artículos hemos desarrollado los diversos actos lingüísticos que realizamos como son el Escuchar, Afirmar, Declarar, Hacer Juicios, Pedir y Ofrecer. Hemos visto el rol que cumple cada uno de estos actos lingüísticos dentro de la generación y cumplimiento de compromisos, y ahora vamos a cerrar este listado con el acto de “Prometer”.

En este proceso de búsqueda y reflexión hemos hecho uso de un diccionario como wordreference que lo vamos a utilizar ahora para revisar el significado de la palabra “prometer” encontrando las siguientes acepciones:

  • Obligarse a realizar una determinada acción: prometo tenerlo acabado para el viernes.
  • Asegurar la certeza de lo que se dice: te prometo que ya no lo haré más.
  • Ofrecer solemnemente el cumplimiento de las obligaciones de un cargo: los diputados prometerán su cargo la próxima semana.
  • Dar muestras de capacidad en alguna materia o actividad: este chico promete.
  • Mostrar esperanzas de lograr una cosa positiva: se prometían unas vacaciones muy agradables y acabaron en comisaría.

De esta lista tomaremos como base para la gestión de compromisos las relacionadas al aseguramiento u obligación de que algo va a producirse o ejecutarse con certeza en un futuro determinado, lo cual parte de una evaluación sincera y transparente sobre las capacidades que uno tiene, del conocimiento completo y claro sobre el encargo o solicitud que me están realizando y del convencimiento y compromiso de que voy a poder satisfacer las necesidades de mi cliente en un plazo determinado y cubriendo algunas condiciones establecidas.

Por lo tanto nuestras promesas se construyen a partir de cerrar un ciclo de pedidos y ofertas, por una parte he recibido un pedido de un cliente y/o como proveedor he realizado una oferta, de la conjunción de ambos actos es que se estructura una promesa, por lo tanto suponen un compromiso mutuo, es decir de una parte la necesidad sincera de que algo me hace falta, de que tengo alguna insatisfacción y de la otra parte que estoy en capacidad de cubrir dicha necesidad y ejecutar mi oferta con satisfacción de mi cliente. En resumen cuando hacemos una promesa nos comprometemos en dos dominios: la sinceridad y la competencia.
Cuando alguien hace una promesa, se compromete ante otro a ejecutar alguna acción en el futuro, por lo tanto ambas partes deben tener claro lo que está en juego tras la promesa, por lo que el cumplirlas o no, comprometen la confianza que existe entre ambas y la reputación de cada una de las partes.

Similar a los pedidos y ofertas, para estructurar una promesa hay que tener en cuenta algunos elementos:

  • A quién hago la promesa: en un pedido, oferta o promesa siempre tenemos a 2 partes, por una parte el “Cliente” que es quien necesita que se ejecute alguna acción y el “Proveedor” que es la persona que podría ejecutarla.
  • La acción que prometo: es la acción que me están solicitando o que veo que se necesita, algo hace falta, es la razón por la cual me comprometo con el pedido. Ante esta situación uno juzga que tiene la capacidad para ejecutarla y por lo tanto acepta hacerse cargo de ejecutar dicha acción, se compromete con la ejecución de dicha acción.
  • Condiciones de satisfacción o de cumplimiento: cómo y dónde tiene que ejecutarse la acción. Muchos de los problemas que se presentan en la gestión de compromisos suceden por no dejar claramente establecidas cuáles son aquellas condiciones que deben de cumplirse para que el Cliente se considere satisfecho y que tienen que ver con la calidad o especificaciones sobre la acción o su resultado.
  • Un tiempo o plazo: para cuándo me comprometo a ejecutar la acción por lo que se considera establecer un plazo máximo dentro del cual espero poder ejecutar la acción y tener los resultados.
  • Trasfondo de obviedad: son todos aquellos elementos que tienen que quedar explícitos para el entendimiento claro entre el cliente y el proveedor sobre el compromiso a establecer y que muchas veces omitimos pues consideramos que se dan por sobre-entendidos pero un simple repaso nos puede resultar útil para asegurar el entendimiento claro y común sobre la oferta o el pedido.

Aquí vemos que tenemos 2 procesos diferentes involucrados en una promesa: al principio la etapa de hacer una promesa y luego la etapa de cumplir con la promesa. Por lo tanto no basta con estructurar adecuadamente la promesa en un inicio, sino que debemos poner en juego todas nuestras capacidades necesarias para llegar a cumplir la promesa establecida. Si en algún caso tenemos un problema que impide la ejecución a tiempo y con calidad de una promesa, y si esto es detectado a tiempo puedo revocar o renegociar la promesa para lo cual se tiene que llegar a un nuevo acuerdo entre el cliente y el proveedor.

Como cierre le reitero un mensaje que hemos visto en los artículos previos:
Un pedido se transforma en promesa sólo cuando la otra parte se compromete a llevar a cabo la acción que se le solicita; y del mismo modo una oferta sólo se transforma en promesa cuando la otra parte acepta que realicemos la acción que estamos proponiendo.

Con esto cerramos el listado de los actos lingüísticos, por lo que espero que tenga ahora un mayor conocimiento y cuidado al momento de estructurar sus pedidos, ofertas o promesas; y como muchas cosas en nuestra vida esto le va a requerir una práctica constante por lo que le pido reflexionar sobre como le va al momento de estructurar sus compromisos, ¿está dejando todos los elementos claros?, revise si está teniendo problemas para ejecutar sus compromisos o si para sus proveedores les está resultando fácil ejecutarlos, con qué frecuencia realiza una declaración de satisfacción o cierre del compromiso con su satisfacción.

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2 comentarios

  1. Definitivamente he conocido en mi vida a personas que tienen por costumbre hacer ofrecimientos a todo el mundo, sé que no de mala fé, pero lo feo se mostraba cuando luego no respondía y simplemente huía de la persona a la cual hizo el ofrecimiento. Creo que es un mal habito tanto como de aquel que solo lo dice por decir con tal de lograr la aceptación cuando sabe bien no tiene la intención ó no puede ofrecer tal cosa ó es adrede ambiguo. Ese tipo de profesionales hay que detectarlos pues hacen mucho daño a la organización, así tenga el mas alto nivel de eficacia justamente por sus métodos tramposos.

  2. El artículo está muy bueno, es mi de mi agrado, pero quería comentarte que en los años que tengo en el rubro publicitario tenemos un dicho "El cliente siempre tiene la razón" por tal la exigencia del cliente nos lleva a correr el riesgo de perder su confianza como dejar de continuar seguir trabajando con nosotros por el hecho del tiempo premura y el compromiso de hacer todo como ellos lo exigen. Inclusive ahora con la fuerte competencia que existe esa desventaja que en todos los rubros, por tal uno tiene que hacer esfuerzos extraordinarios para poder darle la mayor satisfacción a quién espera más de lo que nosotros pensamos al realizar el acuerdo. Saludos.

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